Boda Real Británica entre Guillermo y Kate
El viernes que viene será el día en el que el príncipe Guillermo de Inglaterra contraiga matrimonio con Kate Middleton.
La boda comenzará a las once de la mañana del próximo viernes, día 29, en la famosa Abadía de Westminster, en el corazón de Londres.
La Abadía, un impresionante templo gótico, está íntimamente relacionada con la monarquía inglesa. Es en ella donde se corona a los reyes, y en ella también están enterrados varios monarcas.
Cuando Kate Middleton camine hacia el altar pasará junto a esculturas y pinturas medievales de valor incalculable.
Está comprobado que los miembros de la familia real británica cuando se deciden a pasar por el altar lo hacen en tiempos de crisis.
En 1947, la reina Isabel II, entonces princesa, se casó con el entonces teniente Felipe Mountbatten en plena postguerra, cuando el país luchaba por sacar la cabeza de entre las cenizas de los bombardeos nazis, con cartillas de racionamiento y una economía devastada. Y cuando el príncipe Carlos contrajo matrimonio con Diana Spencer, el desempleo en el Reino Unido alcanzaba los 2,5 millones de parados y había erupciones de violencia en las ciudades del interior. Hoy, con el PIB reducido en un 0,5 % en el último trimestre de 2010, Gran Bretaña lucha por salir de la crisis económica atacando su déficit con el mayor recorte presupuestario desde la II Guerra Mundial.
La boda de Carlos y Diana costó al Estado 30 millones de libras del año 1981 (84,7 millones de euros de hoy en día), pero supuso un impulso al sector turístico y minorista equivalente a lo que hoy serían 1.920 millones de euros.
Uno de los momentos culminantes de la jornada será la aparición de la pareja en el balcón del Palacio de Buckingham, una vez casados. Las miles de personas que acudirán a verlos esperarán ansiosas el tradicional beso que se dieron también, en el mismo lugar, Carlos y Diana.
Kate Middleton no llegará a la iglesia en una carroza de caballos, sino en automóvil, concretamente, en una limusina Rolls-Royce Phantom VI. La prensa del corazón británica ha lamentado lo que calificó como “ruptura de la tradición”, ya que el público no podrá ver a la novia antes del evento.
Los novios sí usarán un carruaje para regresar al Palacio de Buckingham, una vez concluida la ceremonia.
El príncipe Enrique, hermano menor de Guillermo, será el padrino.
El número de invitados a la boda, 1.900, es relativamente reducido si se tiene en cuenta que Carlos y Diana festejaron su enlace ante 3.500 personas.
Los republicanos británicos están organizando una fiesta callejera en Londres y en otras ciudades (Edimburgo, Manchester, Glasgow) para todos aquellos que prefieran ignorar la boda real, en un intento de competir con las cerca de 4.000 fiestas que se calcula se celebrarán en todo el Reino Unido con motivo del enlace.
Además, republicanos de toda Europa han anunciado su intención de manifestarse en Londres el día de la boda para exigir la abolición de la monarquía.
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